| Introducción
Puede decirse que el Siglo XX ha sido el siglo de la Epistemología. El inmenso desarrollo que ha tenido lugar en las ciencias formales y fácticas -que se había tornado ya vertiginoso en las últimas décadas del S. XIX- no podía menos que estar acompañado de una profunda reflexión sobre el status del conocimiento científico qua conocimiento y de los múltiples problemas relacionados con él. En esta línea, la "cuestión de la verdad" ha sido el escenario de un intenso debate 1 que alumbró tanto nuevas concepciones de la verdad como sofisticadas versiones de las concepciones clásicas. Estimo que sería de sumo interés hilvanar una historia de la verdad en el Siglo XX, pues creo que en este período, como tal vez nunca antes, la filosofía ha madurado su dimensión dialogal, al punto que es difícil encontrar -aunque lo haya- un filósofo absolutamente indiferente a la crítica; por esta razón, la reflexión filosófica sobre la verdad ha sido en ese período inusitadamente fecunda. Este trabajo aspira a hacer un aporte a esa historia examinando críticamente las ideas de Nicholas Rescher sobre la verdad quien, haciendo pie en una concepción coherentista, intenta sin embargo salvar la distancia entre ésta y la teoría de la verdad como correspondencia 2 (sin dejar de lado tampoco los importantes aportes del pragmatismo).
La obra del filósofo norteamericano 3 es notable no sólo por su extensión (ha escrito mas de setenta libros) sino por su temple prudente y mediador que lo acerca más al sentido común que al snobismo filosófico. En 1973 escribió el destacado trabajo: The Coherence Theory of Truth 4 en el que intentó remozar la vieja teoría adaptándola a los exigentes parámetros de lenguaje de que dispone la tradición del análisis filosófico (sobre todo gracias al impresionante desarrollo de la lógica simbólica). Es crucial en su pensamiento, además de la tradición de la filosofía analítica, la influencia de Bradley, confesada desde las primeras páginas de The Coherence... habiendo partido desde una posición antitética a la del idealista inglés, fue acercándose cada vez más hasta adoptar la teoría coherentista, llevado principalmente por el interés en las aplicaciones posibles del concepto de verdad. Rescher sostiene una filosofía que él mismo caracteriza como "idealismo pragmático". Según Rescher la teoría de la verdad como correspondencia entre los enunciados y los hechos proporciona una adecuada "definición" del significado del término "verdadero", pero con ella tenemos ganada sólo "la mitad de la batalla" 5. No basta con saber qué significa un término si no tenemos una guía segura para aplicarlo. De ahí que considere importantísima la cuestión del criterio de verdad: es allí donde una teoría coherentista se torna imprescindible. Existen numerosas proposiciones que son problemáticas para la teoría correspondentista: las proposiciones universales (por ejemplo, las leyes científicas), las proposiciones acerca de hechos pasados, las proposiciones sobre probabilidades y posibilidades en general, las proposiciones condicionales y contrafácticas... y las verdades lógicas y matemáticas. Utilizando el criterio coherentista -piensa Rescher- estamos en mejores condiciones de eludir las dificultades que estas proposiciones originan. Uno de los presupuestos básicos de su pensamiento es que hay una distinción entre verdades fácticas y verdades formales: estas últimas no pueden ser abarcadas, según él, por la teoría de la verdad como correspondencia con los hechos.
Si las ideas de Rescher son plausibles, tienen como importante corolario el hecho de que las teorías correspondentista y coherentista de la verdad no son rivales sino complementarias e incluso -como luego veremos- equivalentes. Mientras que para los positivistas lógicos, en especial para Neurath, adoptar la teoría de la coherencia significó abandonar la teoría de la correspondencia, la idea de Rescher es que este abandono es innecesario. Sobre este particular se opuso a las ideas de Brand Blanshard quien, al igual que Neurath, sostenía que ambas teorías eran incompatibles.
1. Hacia una criteriología de la verdad
Conviene distinguir cuidadosamente, según Rescher, el problema de la definición de la verdad del problema del criterio de verdad. Si bien ambos conceptos pueden estar en una estrecha relación desde el punto de vista lógico, es necesario comprender que son distintos. Así, conocemos que una substancia es ácida, por ej., gracias al empleo del papel de tornasol, aunque ese empleo no nos diga qué es la acidez. Lo mismo ocurre con respecto a la verdad, saber qué es la verdad es algo diferente de estar en posesión de un test más o menos seguro que nos permita distinguir los enunciados 6 verdaderos de los falsos. 7
Hilando más fino distingue todavía entre criterio garantizador y criterio autorizador:
"One further important distinction must be recognized: the difference between a guaranteeing criterion and an authorizing criterion. The issue is posed by the question: 'What is the relationship between passing- the-criterion- for-being-an- X and actually-being-an-X'" 8.
En el caso del criterio garantizador tenemos una seguridad absoluta de estar en presencia del factor que buscamos debido a que la definición excluye lógicamente la posibilidad de que no se dé el rasgo que identifica el criterio (es o bien una definición o bien una consecuencia lógica de la definición). Así, entre las figuras planas, la triangularidad es un criterio garantizador de la trilateralidad. En cuanto al criterio autorizador, en el mejor de los casos, proporciona una base razonable para afirmar que estamos en presencia del factor buscado, pero esta garantía racional no es infalible; el principal motivo para esta falta de seguridad es que el criterio autorizador no es una consecuencia lógica de la definición.
Aclaremos este punto con una observación de S. Haack al respecto:
Pero ahora bien, ¿por qué, si cualquier definición proporciona un criterio garantizador, deseamos siempre un criterio autorizador? Pienso que la respuesta es más bien clara, pero difícil de expresar con precisión: si se desea averiguar si se da x , querríamos, en el mejor de los casos, un indicador fiable de la presencia de x que sea más fácil de descubrir que se dé que el mismo x . Una definición proporciona un indicador que es perfectamente fiable, pero exactamente tan difícil de descubrir que se dé como el mismo x ; un criterio autorizador proporciona un indicador que puede resultar no del todo fiable, pero que, a modo de compensación, es más fácil de descubrir que se dé. Por ejemplo, podríamos considerar las manchas características como un criterio autorizador del sarampión... 9
Respecto al tema que nos ocupa, la correspondencia de una proposición con los hechos es la definición de 'verdad', y la coherencia es el criterio de la misma. En el caso de una coherencia ideal, esto es, de una coherencia óptima entre la proposición y una base de datos perfecta (completa y definitiva), la coherencia sería un criterio garantizador de la verdad. Pero sabemos que las condiciones epistémicas reales no son ideales, no poseemos una base de datos perfecta sino fragmentaria, en estas condiciones la coherencia se transforma en un criterio autorizador 10.
El hecho de que la coherencia (real) sea un criterio autorizador no va en desmedro de su importancia como criterio, al contrario, es la mejor aproximación disponible de la verdad y a medida que las condiciones evidenciales se acercan a las ideales, pasa a ser un criterio garantizador equivalente lógicamente a la definición misma de verdad, como veremos en otro apartado.
1. a) Problemas de la Teoría Correspondentista.
La teoría correspondentista de la verdad, que cumple satisfactoriamente con la tarea de explicitar la noción intuitiva de verdad, tiene algunas dificultades a la hora de dar cuenta de la verdad de algunos enunciados en términos de adecuación a los hechos. Rescher considera que la concepción tradicional de la verdad tiene serias limitaciones por el lado de la aplicación y son precisamente estas "debilidades" de la teoría las que le han hecho decidirse a adoptar la versión coherentista, repitiendo en cierta medida la historia neopositivista.
La confrontación con los hechos funciona bien -nos dice- en la esfera de la observación y sus consecuencias, pero este buen funcionamiento fracasa en los siguientes casos 11:
Las proposiciones genuinamente universales: ¿cómo podríamos confrontar con los hechos una proposición universal y sus potencialmente infinitas instancias? ('los leones- i.e . todos los leones pasados, presentes y futuros- son carnívoros').
Las proposiciones acerca del pasado, donde los hechos que importan ya no están disponibles.
Las proposiciones sobre probabilidades.
Las proposiciones donde aparecen los operadores modales de "necesidad" y "posibilidad". Con respecto a las proposiciones necesarias de la lógica y la matemática, no podemos establecer su verdad mirando a los hechos actuales. En el caso de los enunciados verdaderos sobre posibilidad (inactualizada), estamos en peores condiciones aún de fijar su verdad examinando los hechos presentes.
Las proposiciones hipotéticas condicionales. Especialmente cuando sus antecedentes son falsos.
A estas dificultades con tipos particulares de enunciados se agrega el hecho de que, según Rescher, los correspondentistas nunca han proporcionado una explicación satisfactoria sobre la 'correspondencia' misma. Ciertamente las proposiciones están lejos de ser una copia especular del mundo, del mismo modo que los mapas son muy diferentes de los terrenos y las partituras musicales de su ejecución.
En este punto, Rescher no va más allá de observaciones similares hechas, por ej., por William James en 1907 12:
Primariamente, sin duda, "adecuar" significa "copiar", aunque vemos que la palabra "reloj" hace el mismo papel que la representación mental de su mecanismo y que de muchas realidades nuestras ideas pueden ser solamente símbolos y no copias. "Tiempo pasado", "fuerza", "espontaneidad", ¿Cómo podrá nuestra mente copiar tales realidades?...Copiar una realidad es, indudablemente, un modo muy importante de estar de acuerdo con ella, pero está lejos de ser esencial...
Pero ¿es esta crítica decisiva en lo que respecta a la teoría de la correspondencia en su conjunto? No lo creo. Más acertada me parece la caracterización que hace de ella Alberto Moretti:
La idea tradicional de correspondencia es, o bien una isomorfía entre oraciones y entidades externas o, por lo menos, una asociación global entre esos objetos. Pero también un nexo de fundamentación desde aspectos del mundo (o del mundo como totalidad) hacia las oraciones, y no a la inversa 13.
Lo que los partidarios de la correspondencia queremos preservar es precisamente este nexo de fundamentación, es decir, el hecho de que el valor veritativo (cualesquiera sean los portadores de verdad) depende de la realidad y no del arbitrio del sujeto. Así lo entendía Aristóteles cuando dijo: "No eres blanco porque pensemos verdaderamente que eres blanco, sino que ocurre justamente lo contrario" (Met., 1051,b,5). Por lo tanto, nuestras proposiciones podrían ser verdaderas (o falsas) independientemente de nuestro conocimiento y de las posibilidades de acceso a su verdad. De este modo lo entiende también Tarski cuando afirma: "La noción de verdad nunca coincide con la de comprobabilidad; pues todas las oraciones comprobables son verdaderas, pero hay oraciones verdaderas que no son comprobables" 14.
Por las dificultades enumeradas más arriba, Rescher considera que la teoría de la correspondencia está mejor diseñada para contestar a la pregunta por el significado del término verdadero, pero fracasa a la hora de sus múltiples aplicaciones, es por ello que las otras teorías (tradicionalmente rivales) pueden jugar un rol importante en espitemología 15. 1. b) La Coherencia como criterio de verdad.
La teoría de la Coherencia no ha sido históricamente una doctrina monolítica sino que ha tenido formas significativamente diferentes, en particular -según Rescher- las siguientes:
una doctrina metafísica acerca de la naturaleza de la realidad (que es un sistema coherente).
una doctrina lógica acerca de la definición de verdad (que la verdad debe ser definida en términos de coherencia de las proposiciones).
una doctrina lógico-epistemológica acerca del criterio principal (o último) de verdad (que el test canónico de verdad consiste en la coherencia mutua de las proposiciones).
Rescher no discute la primera de estas doctrinas sino que se interesa por las dos últimas. Afirma aquí categóricamente que "coherence is certainly not the meaning of truth" 16 haciéndose eco de la observación de Bradley acerca de que la verdad para ser verdad debe ser verdadera de algo y este algo no es en sí mismo verdad 17. Aquí el pensador de Pittsburgh encuentra la articulación de ambas teorías:
The matter of 'correspondence to facts' tells us a great deal about what truth is , but can fail badly as a guide to what is true . On the other hand, the factor of 'coherence with other (suitably determined) propositions' does not really provide a definition of truth, but is most helpful as a tool in the process of deciding whether given propositions qualify as truths 18.
Es necesario examinar si la coherencia es un rasgo necesario de la verdad, si es un test de la verdad, si es una parte de la definición o si es la totalidad de ella. A menudo estas cuestiones no recibieron demasiada atención, según Rescher, al menos hasta Blanshard quien enfáticamente aseveró que la verdad consiste en la coherencia, ésta no es un rasgo de la verdad sino su misma naturaleza. Pero este punto de vista tiene una dificultad insuperable: ¿sobre qué base lógica podemos asegurar que lo que es máxima u óptimamente coherente debe ser el caso en la realidad? 19. Para Rescher, en cambio, la antigua tesis de que una proposición verdadera debería estar de acuerdo con los hechos pertinentes enuncia un rasgo necesario de la verdad que ninguna teoría debería abandonar. 20 La coherencia no se sigue lógicamente de esta caracterización, por ello prefiere adoptarla como un criterio epistémicamente autorizador, un test generalmente efectivo de verdad.
1. c) "Qué es la Coherencia?"
La coherencia enraíza en la idea de sistema. Aquí Rescher rescata las ideas de F. Bradley:
Truth is an ideal expression of the Universe, at once coherent and comprehensive. It must not conflict with itself, and there must be no suggestion which fails to fall inside it. Perfect truth, in short, must realize the idea of a systematic whole 21.
La teoría de la coherencia está asociada a la concepción idealista de que la verdad (y con ella la realidad de la que es característica) representa un todo sistemático inclusivo no sólo consistente sino también interconectado. 22 La coherencia es un rasgo que las proposiciones no tienen en forma aislada sino solamente en grupos de varias; "ser coherente con" ( 'to cohere' , en inglés, es un verbo transitivo) expresa una relación de al menos dos términos que tiene dos rasgos principales:
un mínimo obvio de consistencia (no contradicción)
conexión (lazos de implicación lógica).
Tal como Rescher la entiende, la coherencia cumple un importante rol regulativo : partimos de un conjunto
S={P1, P2, P3, .}
de proposiciones 'dadas', esto es, de data 23. Estos data no nos son dados como verdaderos sino como candidatos-a-la-verdad (truth-candidates) en competencia los unos con los otros. La coherencia es la herramienta que permite poner orden en este caos, pasar de la inconsistencia a la consistencia y del desorden al sistema. Todo ocurre como si estuviésemos en presencia de un gigantesco rompecabezas y nos fueran dadas piezas sin garantía de que encajen todas entre sí (piezas "correctas" y "superfluas"). Discriminar entre las piezas que ensamblan y las imposibles de ensamblar es la actividad principal que debemos afrontar y esta actividad no puede llevarse a cabo sin la coherencia. Cuando decimos 'p' es verdadera, lo que decimos en realidad es:
'p' es más fácilmente co-sistematizable que 'no-p' dentro del conjunto total de proposiciones tenidas por verdaderas.
1. d) Rasgos característicos de una Teoría de la Coherencia de la Verdad.
Rescher propone una serie de rasgos característicos que no deben faltar en una teoría coherentista adecuada, un conjunto de criterios de adecuación para cualquier teoría aceptable de la coherencia de la verdad; esos criterios son los siguientes:
La verdad de una proposición debe ser aseverada en términos de su 'coherencia' con otras: si debe o no ser clasificada como verdadera depende exclusivamente de sus relaciones de compatibilidad o de conflicto con las demás, correspondientemente:
La verdad de una proposición es una cuestión contextual en el sentido de que no puede establecerse la verdad de una proposición aislada, sino sólo en conjunción con otras.
La verdad de las proposiciones depende crucialmente de cuestiones de sistematización , es decir de sus concatenaciones lógicas con otras, así:
Las verdades deben constituir un sistema que sea consistente y cuyos miembros estén apropiadamente conectados: deben estar interrelacionados de forma tal que su misma cohesión excluya otras posibilidades.
Esta unidad sistemática debe ser lo suficientemente amplia como para que incluya el dominio de los hechos reales; debe exhibir una cierta completitud: nada debe ser omitido sin la debida garantía.
Sin embargo, una teoría coherentista debe ser tal que ciertas leyes de la teoría clásica de la verdad no puedan ser aceptadas en su forma tradicional. En general las leyes de Bivalencia y del Tercero Excluido pueden ser mantenidas siempre y cuando sea en una forma debilitada y restringida, y no en sus versiones clásicas fuertes 24.
Es importante notar que la coherencia de la que se habla incluye la nota de la comprehensividad como esencial, en esto Rescher es fiel al pensamiento de Bradley quien afirma: "coherence apart from comprehensivness is not for me the test of truth or reality" 25.
La coherencia sólo puede ser una guía segura hacia la verdad en la medida en que el conjunto de data sea el más amplio de los conjuntos consistentes posibles.
También es digna de nota la opción por una lógica amplia, que permita a varios conjuntos de data convivir (disyuntivamente) como alternativas posibles de verdad. Esto es así, según creo, porque al partir de una masa inconsistente de data , no siempre tenemos los medios de optar epistémicamente por un conjunto u otro: hay varias sistematizaciones posibles de los data. Se trata a mi modo de ver, de permitir -en el mundo "real" de datos fragmentarios- la indefinición en la asignación de valores veritativos: la verdad yace en algún lugar de la alternativa, aunque no podamos decidir en qué lugar como sería lo ideal. Rescher se muestra así tolerante con respecto a la riqueza de la lógica actual, que se abre en un arcoiris de sistemas para poder abarcar la complejidad del discurso real.
2. La Verdad como Coherencia Ideal
Blanshard sostiene, como ya vimos, que la verdad consiste en la coherencia. Él arguye que si ésta fuese un mero criterio, la grieta lógica que existe entre definición y criterio (específicamente entre definición y criterio autorizador) sería insalvable. No hay ninguna garantía (lógica) de que lo que es coherente deba ser también verdadero; por ello reclama una continuidad entre definición y criterio. Para responder a estas críticas Rescher escribió en 1985 el artículo "La Verdad como Coherencia Ideal" donde afirma que
es posible demostrar rigurosamente que la verdad equivale a la coherencia ideal (esto es, que la verdad de una proposición equivale de hecho a la coherencia óptima de ésta con una base de datos ideal). Dado que están efectivamente en condiciones de responder a este requisito de continuidad, los coherentistas cumplen con lo exigido por la concepción tradicional de la verdad como concordancia con los hechos ( adaequatio ad rem). 26
Rescher intenta demostrar que, si se considera a la coherencia desde una perspectiva idealizada (coherencia óptima con una base de datos perfecta), se pone de manifiesto el vínculo esencial entre la verdad y la coherencia; de esta manera la coherencia quedaría legitimada como criterio de verdad. 27 Es por esto que hay que poner en evidencia este vínculo esencial incluso para que una teoría coherentista meramente criteriológica sea viable.
Lo que hay que demostrar es que las dos implicaciones siguientes valen para todos los enunciados:
verdadero-------> idealmente coherente
idealmente coherente-------> verdadero
Pero ¿qué significa "ser coherente de forma óptima con una base de datos"? (en símbolos: 'E' c B). Por un lado, quiere decir que la base de datos es completa y comprehensiva , tanto como para poder permitirnos decidir entre un enunciado 'E' o su negación '-E' (que 'E' o '-E' es coherente de forma óptima con los datos). Esta base de datos debe ser además adecuada , lo que significa atribuirle la capacidad de delimitar lo que es real. Así, si la base de datos es perfecta y el enunciado es coherente de forma óptima con ella, entonces lo que el enunciado afirma se da en la realidad, en símbolos:
Si perf(D), entonces: si 'E' c D, entonces, R(E) 28
Mientras "la completud exige capacidad para decidir , la adecuación requiere facticidad . Estas condiciones son inherentes a la noción misma de "perfección" de una base de datos" 29. Una base de datos perfecta es, además, única:
Para todo enunciado 'E', si 'E'cB 1, entonces 'E'cB 2 30
De los requisitos arriba expuestos se sigue inmediatamente que B debe satisfacer las condiciones expresadas en los siguientes principios:
(P1) 'E' c B------->R(E)
(por el requisito de adecuación, si 'E' es óptimamente coherente con la base de datos perfecta (B), entonces debe darse realmente el estado de cosas 'E')
(P2) ¬('E' c B)------->'no-E' c B
(por el requisito de completud, si 'E' no es óptimamente coherente con B, entonces se sigue que 'no-E' será óptimamente coherente con B)
Para Rescher la realidad tiene que "decidirse" entre 'R(E)' y 'R(no-E) porque ello es inherente al significado mismo de "realidad". Vale entonces el principio de tertium non datur:
(LTE) ¬R(E) si, y sólo si, R(no-E)
Veamos cómo se obtienen las Tesis I y II sobre estas bases:
Dado que la verdad (por definición) está sujeta al principio de concordancia con los hechos, vale la siguiente afirmación:
(A) 'E' es verdadero------->R(E)
y dado el principio: (P1) 'E' c B------->R(E)
se sigue inmediatamente: 'E' c B------->'E' es verdadero esta es la tesis II, que queda entonces demostrada. Resta ahora obtener la tesis I:
Partimos del principio (P1), para el caso especial del estado de cosas no-E:
(1) ¬R(no-E)------->¬('no-E' c B)
Por la Ley del tercio Excluso: (LTE) R(E)------->¬R(no-E)
De (1) se sigue: (2) R(E)-------> ¬('no-E c B)
Teniendo en cuenta (P2), de esto se sigue que:
R(E)------->'E' c B
Y, dado (A), llegamos a que: 'E' es verdadero -------> 'E' c B que es la tesis (I).
Llegamos así a una equivalencia entre la verdad como adecuación y la coherencia ideal, con lo cual se cumple con el principio de continuidad requerido por Blanshard entre definición y criterio, partiendo de los principios relevantes generales que la cuestión requiere.
3. Conclusiones: verdad, objetividad y consenso.
El trabajo de Nicholas Rescher sorprende agradablemente por su sensatez en lo tocante a la verdad, esta cualidad lo mantiene alejado de caer en las modas filosóficas y le permite oponerse a ideas que ya circulan a manera de dogmas entre los pensadores que en la actualidad tratan el tema de la verdad. Una de esas libertades que se permite es la de insistir en el hecho de que la verdad, para ser verdad, debe ser dependiente de los hechos, sean o no conocidos por el hombre. Verdad "objetiva", verdad "genuina", son expresiones que utiliza sin temor, aún a sabiendas de que no estamos en las condiciones epistémicas ideales. Su idea es que el esfuerzo racional del hombre debe estar encaminado a acortar la brecha entre verdad supuesta y verdad indubitable, ideal. A diferencia de T.S. Kuhn, quien niega que la ciencia se aproxime en ningún sentido a la verdad, Rescher afirma categóricamente que "la empresa científica tiene como objetivo y aspiración final alcanzar la verdad genuina" 31.
Es más discutible su pretensión de equiparar coherencia y verdad, si lo logra es, creo yo, porque previamente ha definido la coherencia en relación a una base de datos "perfecta", comprehensiva con respecto a los hechos. En general creo que entre los partidarios de la verdad correspondentista puede aceptarse la coherencia como criterio sobre la base de otra tesis ontológica "fuerte": la de que "lo real es racional". Sinceramente yo no veo cómo eludir esta tesis fuerte a la hora de conectar verdad y coherencia. Así lo entendían también famosos coherentistas como Hegel y Bradley. Y no es necesario ser idealista para conceder esta tesis: dentro de la concepción de la verdad como trascendental del ser -de la escolástica- se da también esta equiparación (entre ser e inteligibilidad) sin necesidad de reducir el ser a la idealidad.
Dejando de lado esta opción de Rescher por evitar en lo posible la doctrina metafísica de la coherencia, quisiera finalizar rescatando otra idea del pensador norteamericano que es digna de nota. Se trata del papel que juega aquí el consenso, o más bien del papel que no juega, respecto a la verdad. "En contra de la demanda de consenso" hecha por Habermas, Rescher escribió en 1993 el libro Pluralism 32; en esta obra afirma que el consenso no constituye un rasgo inherente a la definición de la verdad ni tampoco un criterio de ella. Dado que la verdad "es una", es de esperar que, a medida que los hombres se aproximan a la verdad, logran un acuerdo de las opiniones de unos y otros. Es decir que el consenso está atado al vagón de la verdad, mas no a la inversa. Trae en defensa de esta idea el ejemplo de la historia de la ciencia: es la historia del cambio de mentalidades. Pensemos en el consenso que había entre los científicos de hace tres siglos acerca de los humores de Galeno, el éter o el espacio newtoniano absoluto... el progreso consiste en un cambio de opinión, y no es de esperar que en futuro este progreso se detenga en un acuerdo final. Dondequiera que miremos hay variedad y disenso, aún en las ciencias "formales" 33.
A pesar de lo anterior, la ciencia no es una empresa fútil, en su búsqueda de mayor adecuación empírica y de más y más coherencia, se acerca a la verdad del mismo modo que un círculo dibujado puede acercarse al círculo perfecto. Aceptar esta inadecuación, aún en medio del perenne ademán de apresar el ideal, es aceptar nuestra condición humana.
Notas
1 Debido principalmente, aunque no exclusivamente, al hecho de que tanto los neopositivistas como Karl Popper concebían a la ciencia como un sistema de proposiciones (axiomas, leyes, enunciados empíricos) sobre el que cabe la pregunta acerca de su valor veritativo. Al ceder terreno esta concepción hegmónica frente a la Nueva Filosofía de la ciencia (Kuhn, Lakatos, Hanson, etc.) cambió tanto la valoración como el enfoque dado a este importantísimo tópico filosófico. Df., por ejemplo, Lucero, Susana: "La idea de verdad en Kuhn" en Revista latinoamericana de filosofía , Vol. XXVI, Nº 1, Bs. As., 2000, p. 67. Considero, a diferencia de Lucero, que el problema de la verdad sigue teniendo importancia, no sólo porque el aspecto enunciativo de la ciencia nunca puede dejarse totalmente de lado sino porque reaparece cuando preguntamos acerca del/los objetivo/s de la tarea científica.
2 Utilizo la palabra "teoría" en un sentido lato. Es sabido que no todos los filósofos que han debatido el problema de la verdad han articulado sus ideas en la forma de hábeas sistemático, esto es, de teoría en sentido estricto. Cf. Lorenz B. Puntel: Problemas y Tareas de una Teoría Explicativo-definicional de la Verdad" en Nicolás y Frápoli (eds.): Teorías de la verdad en el Siglo XX, Tecnos, Madrid, 1997, pp. 509-526.
3 Nicholas Rescher nació en 1928 en Hagen, Alemania, pero emigró a los estados Unidos siendo niño. Se graduó en Matemáticas y se doctoró en Filosofóa en Pricenton (1951). Desde 1961 es profesor en Pittsburg donde dirige además el prestigioso Center for the Philosophy of Science.
4 Oxford U.P., reimpreso en 1982 por University Press of America, Washington. Es a esta edición a la que haremos referencia de ahora en más.
5 Rescheracepta en este punto, a grandes rasgos, la opinión de B. Russell; Cf., Ensayos Filosóficos , Ed. Atalaya, Barcelona, 1993. Allí Russell distingue entre naturaleza de la verdad y criterio de la verdad.
6 Rescher no discute en este obra el problema de los portadores de verdad, el más utilizado es sin duda el de 'proposición' y en segundo lugar, más por razones estilísticas que filosóficas, el de 'enunciado' (statement).
7 "To have a criterion for determining the presence or absence of some factor (be acidity, intelligence, or truth) is one thing, and to have a definition or specification of meaning is another". Rescher: Op. Cit., p.1.
8 Op. Cit., p. 4.
9 Susan Haack: Filosofía de las Lógicas, Ed. Cátedra, Madrid, 1991, 2ªed., p. 111.
10 Cf. Rescher: "Verdad como Coherencia Ideal" en Nicolás y Frápoli, Op. Cit. . p. 48.
11 Cf. Rescher: The Coherence ..., p. 8.
12 William James: Pragmatismo. Un nuevo nombre para viejas maneras de pensar. Se publicó por primera vez en 1907. Aguilar, Trad. De Luis Rodríguez Aranda, Bs. As., 1954, p. 174-175.
13 "Concepciones Tarskianas de la Verdad", Cit. por Eduardo A. Barrio: La Verdad Desestructurada, Eudeba, Bs. As., 1998, pp. 100-101.
14 Alfred Tarski: "La Concepción Semántica de la Verdad" en Bunge, M.: Antología Semántica , Ed. Nueva Visión, Bs. As., 1960, p. 131.
15 The incapacity of the correspondence theory to solve the problem of a workable criterion of truth suggests the approach of seeing what the traditional rivals of the correspondence theory can do for us along these lines. Rescher: The Coherence.,p. 9.
16 Op. Cit ., p.23.
17 Ese "algo" del que habla Bradley ha sido interpretado, tanto por Rescher como por S. Haack como "los hechos".
18 Op. Cit., p. 24.
19 Cf. Op. Cit., p. 28.
20 Cf. Op. Cit., p.31.
21 F.H. Bradley, Essays on Truth and Reality. Cit. por Rescher, Op. Cit., pp. 31-32.
22 Ib.
23 El concepto de datum en Rescher es diferente del uso acostumbrado del término, aquí indica un candidato a la verdad, una proposición potencialmente o presumiblemente verdadera. Dados unos data nosotros podemos obtener inferencialmente otras verdades relativas a ellos. Del mismo modo que un candidato presidencial no es un presidente, un candidato a la verdad no es (necesariamente) una verdad, lo es sólo por hipótesis.
24 Rescher: Op. Cit., pp. 43-44.
25 Bradley: Essays of Truth and Reality, cit. por Rescher, Op. Cit., p. 73.
26 Rescher, ""Verdad como coherencia Ideal" en Nicolás y Frápoli, Op. Cit., p. 496.
27 Mientras que una definición no necesita justificación, es adecuada o no, un criterio si la necesita. En particular hay que poder mostrar que un criterio de algo brinda acceso a ese algo, en el caso que nos ocupa hay que poder mostrar que la coherencia brinda acceso a la "verdad genuina de las cosas".
28 'R(E)' es una tesis ontológica, equivale a afirmar que E es un estado de cosas real.
29 Op. Cit., p. 501.
30 Rescher realiza demostración de esta aserción en Op. Cit.. pp. 501-502 pero por razones de brevedad no la transcribiré.
31 Op. Cit., p. 508.
32 Clarendon Press, Oxford.
33 Op. Cit., pp. 51-52. |